La niña del vortex

Fue en 1974 en un gran rancho en Wyoming, una familia celebraba un fiesta. Entre los invitados había gente respetable del pueblo, un policía de alto rango, un médico, etc.
Debido a la gran insistencia de la niña más pequeña de la familia, le permitieron quedarse hasta bastante tarde en la noche participando de la fiesta.
Todo parecía transcurrir normalmente, cuando más o menos pasada una hora del inicio de la fiesta se oyó un fuerte rugido que provenía de uno de los extremos de la habitación central de la casa. Comenzó como el ruido de un motor, pero fue elevando su volumen hasta volverse ensordecedor. Los invitados pensando que se trataba de una tormenta o un temblor comenzaron a dirigirse hacia el sótano por considerarlo más seguro cuando de repente apareció entre ellos y la puerta, una especie de vórtex o remolino. Era de color blanco azulado (símil cristal) y flotaba a unos centímetros del suelo. La gente se asustó mucho y el policía que estaba como invitado desenfundó su arma y comenzó a dispararle sin obtener ningún resultado.
El remolino repentinamente comenzó a moverse en dirección a la niña más pequeña y con un movimiento la atrapó literalmente, pasando a estar dentro del vortex. Se la veía a la niña dentro del remolino de cristal pateando y aparentemente gritando pero nadie podía oírla.
En ese momento la madre corrió desesperada a intentar sacar a su niña de ahí cuando voló un par de metros al tocar el remolino con la ropa hecha jirones como si hubiera recibido una descarga eléctrica, en ese momento el vórtex desapareció sin dejar rastros.
Todos los invitados alterados se quedaron toda la noche esperando que el remolino volviera a aparecer con la niña, pero nada sucedió.
Las semanas siguientes fueron muy duras para la familia porque no había rastros de la niña a pesar de la búsqueda intensiva que había comenzado la policía.
Pasó mucho tiempo hasta que un día de verano de 1978 el rugido se escuchó nuevamente dentro de la casa. A los pocos instantes pudieron ver nuevamente el remolino de cristal con la pequeña niña dentro luchando y pateando como si solo hubieran pasado minutos de la primera aparición y no cuatro años.
El hombre desesperado arrojó una pequeña mesa sobre el remolino, pero ésta se hizo trizas y el vórtex se desvaneció.
Con el correr de los años el remolino ha aparecido más de cinco veces, siempre se repite la misma escena, la niña dentro luchando por salir y siempre se mantiene igual, como si el tiempo no pasara para ella.

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